Mes: noviembre 2009

LUCIO MUÑOZ / EL SOPORTE ALEATORIO

  • John Berger decía que es el hecho de ver el que establece nuestro lugar en el mundo que nos rodea. Si eso fuese así, Lucio Muñoz, el gran artista español, vio ese sitio en la génesis y crecimiento del retablo de madera, sobre el que vierte semblanzas y hechos en signos agrietados, pústulas enquistadas, úlceras amargadas, cicatrices sin fin. También costras y abscesos que construyen diagramas vitales.
    • Es un léxico que reclama una historia iluminada entre claros y oscuros, entre tonos solitarios y modulaciones melancólicas. Y que nos exhorta e induce a compartir experiencias y vivencias sensoriales, pues la contingencia de la que se constituye también es la nuestra desde cuando imberbes manoseábamos con nuestras manos los rudimentos corpóreos y volátiles de la materia sin saber desentrañar su alma resignada.
      • Es la fumigación de un estilo que se se postula como defensa de lo visible e invisible, que plasma las conjeturas y consistencias de una naturaleza encarnada en una simbiosis que nunca dejará de ser tiempo recobrado y continuado.

        Mi amigo Humberto está pintando un submarino con sal, pimienta, plátanos, chinchetas y óleo. Cuando lo tenga terminado podremos ocuparlo y viajar por todo el mundo sin que El Malecón no los pueda impedir. Y sin olvidarnos de llenarlo de ron.

ENRIC PLANASDURÁ (1921-1984) / DANZA DE LOS COLORES

  • Mi conciencia no puede exiliarse, pero si eso fuese posible sería para arraigarse en lugares policromos como los que propone el artista español Planasdurá.
    • La vida, entonces, no carece de ausencias sino que se ve inmersa en dinámicas que la transportan por itinerarios donde es importante que haya una malla plástica que la envuelva y despliegue ante nuestras miradas una urdimbre de contrastes lumínicos.

  • En esas comarcas no hay nada escrito y tampoco lo necesita porque son terrenos en los que los tintes alambican una naturaleza fértil y extremadamente sensible.

  • Y ya nunca podremos decirles adiós, se han quedado fijadas a nuestra retina, a la que la seducen con su fantasía y ensoñación.

  • Hoy, en honor del Malecón, tendrá lugar un concierto de cantos yorubas. A mi amigo Humberto y a mí no nos queda más remedio que asistir y corear. Pero lo hacemos con la lengua sacada y la mirada hundida.

JAVIER DE BENITO PLANCHAS EN TRANSFORMACIÓN

  • El orden o el sistema también pueden y hasta deben ser objeto de desintegración en la obra de arte porque son innumerables y diversas las formas, las materias y elementos que quieren aparecer caóticamente en su superficie para alcanzar la luz.
    • Y en tal sentido y términos, Javier de Benito, joven artista de Fuente El Saz/Madrid que presentaba su trabajo en la FAIM (Feria Independiente de Madrid), transforma sus planchas en una aleatoria conformación plástica de indicios, fragmentos de memorias, vestigios, sedimentos, círculos, huellas, signos, placas, pigmentos, restos, estelas y surcos, evidencia de que la geografía y geología del hombre abarcan todos esos ingredientes que quieren mostrarse en toda su intensidad y crudeza, con el fin de que nadie, una vez ya a la vista, pueda negarlos.
      • Por eso, este escultor cumple con ese propósito y ha sabido obtener su condescendencia en cuanto al desvelar el misterio de su existencia sin dejar más pistas. La presencia de estos grandes moldes, de recia consistencia física, es como un espejo en el cual no hay subterfugios ni disfraces, es nuestra propia carne hecha materia, principio y fin.

    • Mi amigo Humberto lleva días echado en el suelo y en silencio. Espera que le salgan aletas y cola para poder cruzar el océano. El Malecón está alerta por si acaso lo consigue y yo le doy ánimos invocando a una sirena hermafrodita.

ROBERTO ROSIQUE / MUROS

  • Mi amigo, el artista mejicano de Tijuana, Roberto Rosique, plantea en sus nuevas obras, a modo de pasquín, pancarta o mural, una figuración que retoma la concepción de los grandes muralistas mejicanos pero en coordenadas plásticas que lo acercan a los recursos utilizados por los distintos medios de comunicación actuales.
    • Es un realismo de campo abierto, social y crítico, que expone e indaga en una situación en que simbología y existencia conforman un maridaje denso y crudo para mostrar derrotas e insolaridades.

    • Son muros que nunca llegan a traspasarse, que sólo alcanzan para escrutar por encima un soñado paraíso que no es tal pero que aún se les niega. Se rechaza al otro por ser pobre, hambriento, porque contamina, contagia, degrada, en un sentimiento de nefasta superioridad.
    • Rosique incurre en cierta grandilocuencia y énfasis en la representación dramática y tampoco ahorra cierto ingredientes grotescos, con tal de que la comunicación sea efectiva, incisiva y total, confirmando así un dibujo recio y bronco que copa toda la mirada.

    • Y además, las ondas y rizos blancos, rojos y verdes que se superponen a las imágenes marcan el contraste de un devenir que se gesta en el itinerario del fracaso.

    • Esta noche soy yo el que se hace una autocrítica ante El Malecón. Sin embargo, la hago en silencio, pues no se expresa más que el pensamiento y éste es mudo. Mi amigo Humberto me estaba tratando de escuchar pero me dice que únicamente oyó el restregar de un pincel sobre un lienzo.

DANIEL CLAVER HERRERA (1958) / FILOSOFÍA DE LA MIRADA

  • Un nuevo encuentro en la FAIM (Feria Independiente de Madrid) con mi gran amigo, el artista valenciano Daniel Claver Herrera, ha servido para reforzar expectativas y nostalgias.

  • Dijo Antón Patiño que la pintura, cuando define un ámbito propio, traspasa siempre el tiempo. En este caso concreto del trabajo de Daniel no sólo lo ha traspasado sino que sigue agradándose y profundizándose en premoniciones que siguen fundidas y acrisoladas en la materia.
  • Gamas de matices, de elementos y aspectos naturales y minerales, repertorios de sentimientos y emociones, cualidades, en definitiva, de lo que es un esoterismo plástico en permanente progresión.

  • Rojo de sangre, agonía y sublimación, también de fuego y purificación o de sufrimiento y amor. Blanco de iluminación, ascensión y perdón. En cambio, el negro, en la alquimia es la fase inicial y germinal, y entre los pueblos primitivos el color de lo interior y subterráneo. También concierne al estado de putrefacción, fermentación, ocultación y penitencia.

  • Texturas que en el negro simbolizan el tiempo en oposición al blanco de la intemporalidad y el éxtasis. Daniel estructura y construye tramas y urdimbres con paisajes geológicos y signos para que una nueva filosofía de la mirada se busque a sí misma, tal si fuese un poema telúrico que transcribiese la magia de unas formas en las que podemos penetrar siempre que no neguemos la creencia de lo que se puede crear con el fulgor de lo que está silenciado y enterrado.
  • Cuando estoy ante estas obras dudo si están repicando a muerto resucitado o son campanadas jubilosas de una inmortalidad hallada, pero lo que sí tengo cierto y claro es que llegado el momento mis cenizas reposarán eternamente en algunas de ellas, formando parte así de una sacristía del arte.

    • Hoy es día de luto en El Malecón. Mi amigo Humberto y yo guardamos silencio entre ron y ron. No nos vienen las palabras porque las letras han dejado de hablarse.

BALDOMERO ROMERO RESSENDI (1922-1977) / ENCAPUCHADOS

  • ¿Nos encapuchamos para sentir y experimentar que nuestro mundo interior es más real , como dice Chagall? ¿O tiene una función simbólica sacralizada? ¿O lo hacemos para no vernos reflejados, asustados por unos rostros que anuncian tinieblas o infiernos?
    • ¿Y si es para refugiarnos de los significados de las cosas, de sus amenazas y torturas? ¿También puede ser simplemente que queremos desaparecer?

  • En ellos dos únicas aberturas (¿fuga al vacío o al infinito?) que sirven para espiar y atisbar lo que aguarda, que ya no es vida sino caducidad, tiempo vencido por la incuria y lo efímero.

  • El artista español Romero Ressendi, con una habilidad y técnica portentosas para la estructuración del espacio, los contornos, el claroscuro, la figura y el manto cromático, es un demiurgo que nos brinda la fibra plástica de unos silencios compartidos con nosotros, los espectadores, que brotan de la negrura, de unas apariciones que señalan unas fuerzas secretas e ignoradas y del tormento y la tortura que con sólo el acecho ya se sufren.

  • Son obras que no pueden borrarse de nuestra memoria por retomar el carácter más inalienable de la pintura española.

  • A mi amigo Humberto El Malecón le ha castigado con una imposición de capucha. Al llegar a mi lado me dice que ya no oye y únicamente ojea las pisadas de muertos para encontrar sus cenizas y pintar con ellas.

PANCHO COSSÍO (1894-1970) / ¿QUIÉN PUEDE OLVIDAR?

  • El maestro Pancho Cossío, español aunque nacido en Cuba, es un artista que paso a paso se ha ido descubriendo a sí mismo.
    • Posee el don de infiltrarse en la pintura, de conocerla a fondo, de bañarse en sus aguas tormentosas y de salir a flote con la solución adecuada para perfilar el lenguaje en que la realidad se hace estilo hasta en sus menores detalles.
      • La mirada acapara el retrato de su madre como una percepción visual que fuese el legado de una genealogía plástica que tuviese en él su final.

      • Y en sus otras obras, el sosiego óptico de los colores no acaba de desdibujar los objetos, los mutan en una superficie que se extiende como una pátina que busca incansablemente el sentido de estar poseída de una naturaleza en que lo cromático se carga emocionalmente y teje nuestros estados de ánimo desde espacios en que haya o no luz regeneran y renuevan la vida.
      • Mi amigo Humberto camina por El Malecón considerándose un marginado sin puntos de convergencia. La historia se le ha detenido y su pintura llora por no verse alimentada. Te falta vida, le digo, sin ella no hallarás la voluntad y el estilo que necesitas. Es lo que me explicó Daniel Claver Herrera cuando se lo comenté. Al final, acabamos escapando y sentándonos en el cementerio bebiendo caña de ron.

ANTONIO BERNI (1905-1891) / VIDAS DESTERRADAS

Hay vocabularios visuales que entroncan más profundamente y directamente con la realidad social sin que por ello pierdan ni desvirtúen un ápice una visión plástica basada en un lenguaje que se rehace al compás de lo que se siente y se asimila al perfilar las formas de una representación que se infiltra en el misterio instintivo de la raza. El artista argentino Berni, en sus desocupados, abandonó a cada uno de sus personajes a su propia interioridad en un clima perturbador.

  • El desarraigo, la pobreza, el dolor, la incomunicación alcanzan en su obra una plasmación que ahonda en rostros, cuerpos, multitudes, solitarios en su desamparo, en sus arrugas, en sus caras impenetrables por tanta indingencia física y moral. Y esa mujer desnuda sobre la arena en una noche lóbrega de luna llena, de tan blanca y azulada palidez como el anuncio de una muerte próxima, que mira por última vez esa oportunidad de escapar, de huir a ese otro horizonte donde le aguarda una nueva vida.
    • Berti, en definitiva, no hizo abstracciones de las dimensiones de lo real, sino que las sometió a una redefinición precisa que enriqueció con unas proyecciones tan indelebles como esa cabeza de un mendigo de una villa miseria en que cada una de sus facciones es una cicatriz o muesca de su acontecer y malvivir.

      Es un realismo que interpreta desde una figuración que desarrolló bajo parámetros no prescritos o caducos, al contrario, se edificaron sobre paradigmas que siempre han estado delimitándose en la nuevas magnitudes de una realidad en continuo proceso.

  • A mi amigo Humberto, como a Daniel Claver, le fascinan los misterios absolutos, los arcanos más sombríos, los secretos mejor guardados, pero ignoráis, les digo, que hasta ahí no podéis llegar porque están resguardados bajo pena de muerte decretada por el gran señor. ¿Tú crees, me responden, que la parca nos compensará con la gloria que nunca podremos alcanzar en vida?

DANIEL SUEIRAS FANJUL (1976) / ANCESTROS

  • Me levanto con el insomnio a cuestas y apenas escucho lo que me dicen mis ancestros desde sus marcos suntuosos como corresponde a una elegante mansión burguesa. Mi mujer anfibia y sofisticada hace sus ejercicios y mis tres hijos, grandes eminencias, han concentrado toda su anatomía en sus cabezas, mientras mi padre, sentado en la cocina, espera que dos grandes atunes suspendidos se despidan después de un intenso diálogo.
    • Los principios de realidad e irrealidad se funden y confunden, se empatan sin perder su sentido del humor, que les sirve para desarrollar una obra conjurada en que lo utópico (ya se refiera o no al reino de Utopía que tenía a Badebec como hija del rey, a Gargantúa como su esposo y a Pantagruel como su hijo) o lo visionario se hace posible con la contribución nuestra de un imaginario resolutorio y abierto, pues las resignificaciones que asume cada una de estas formas de representar lo real son diversas e inquietantes.
      • Por tanto, la efectividad y medida plástica de esta iconografía nos incita a cruzar caminos visuales, atajar por sendas muy visibles aunque no reconocibles, y a preguntarnos ante esta estética antropomórfica de una nueva imagen, si la teoría de la evolución queda ahí atrapada para que la podamos contemplar mejor. ¿O es un juego que según roza la metafísica le pide un anfitrión a lo surreal sin que moleste una cierta idiosincrasia pop? ¿O estamos ante un realismo conceptual?

        • Sea lo que sea, lo cierto es que Daniel Sueiras Fanjul, joven artista español, es un inventor de experiencias y pensamientos que se acomodan en una pintura y escultura plena de recursos tan eficaces como fecundos. No olvida el sarcasmo ni la ironía pero tampoco el ingenio, la perspicacia y la sagacidad para plantear incursiones en estereotipos obsoletos, en ideas y lecturas acabadas, con vistas a hacer una propuesta que fascine y lo disimule, que seduzca e incomode, que sea de dilatada contingencia y de inmediata referencia.
          • Hoy van a quemar vivo a un tal Dolet por negar la inmortalidad del Malecón. Llegado el momento de la inmolación, el condenado dijo las siguientes palabras: “Non dolet ipse Dolet, sed pro ratione dolet” (Dolet no sufre por él mismo, sino que sufre por la razón). Eso le pasa por andar buscándola y proclamándola en este muro, me dice mi amigo Humberto.

HUGO FONTELA (1986) / NO CRECE MÁS QUE LA ANGUSTIA

  • Caminamos visualmente por un desierto calcinado, deshabitado, cuyas rugosidades y asperezas no intercambian vestigios y ayudas. Pero nos sorprende el fetiche acostado, mudo, inmóvil, solitario, cuyo silencio negro nos acalla y nos somete a una angustia desvalida.
    • Mi paisano, el joven artista asturiano Hugo Fontela, no concibe en sus obras más que la realidad insondable y abrumadora de las renuncias, de las soledades definitivas con las que uno mismo se encara llegado ese decisivo momento. Va dejando en ellas parte de sí mismo, quizá porque no hay una mayor inmortalidad que ésa.
      • Y es que el fetiche es el bastón de llamada a la tierra para que nos abra un hueco, nos deje compartir con ella un estrato o veta, o un simple rastrojo, que nos permita fluir mineralmente, telúricamente, subsumidos en ese sino milenario.

      • Estamos ante un trabajo complejo, hondo, de resonancias geológicas dentro de un plasma viviente que impulsa a nuestra mirada a calar en el interior de ese ámbito plástico, tan desamparado y desolado, pero que no busca esquivarnos sino alcanzarnos conforme a una visión que ha dejado de soñar mas no de perpetuarse.

      • Mi amigo Humberto me ha susurrado que El Malecón le ha obligado a incluir unas ratas en su último lienzo y a ofrecerles comida y bebida mientras posan. Pues entonces, le murmuro, emborráchalas y después haces que ellas se hagan su propio autorretrato. Son tan vanidosas que no se negarán.