Mes: abril 2010

DANIEL RITCHER (1962) / ¿ESTAMOS VIVOS O MUERTOS?

  • No hay motivo ni justificación para que nuestros sistemas de representación escapen de sí mismos, de sus propios fantasmas. Así lo ha entendido el alemán RITCHER, para quien las deudas de imagen tienen contenido y expresión en nuestras ordenadas rutinas.
    • Ante esta obra no existen desviaciones, cambios de dirección o pérdidas, la misma pintura es una superficie que pigmenta horrores que no hay que descodificar, están muy claros y su discurso es convincente.
      • Dentro de su ferocidad y negrura palpita una semántica de supervivencia que contagia a nuestra mirada si es que procurase eludir el gesto del enfoque, sólo está admitido uno y ése ha de ser absolutamente directo.

        • La rabia pone rumbo al coraje dejando atrás el rencor y el resentimiento. El furor no ciega, abre el cuenco de la clarividencia y la elocuencia. La figuración afluye cargada de un espíritu que ha determinado que lo que vayamos a ver quede registrado en la verdad, aquélla que por estar configurada espectralmente ha adquirido una resonancia estética ineludible.

      • Mi amigo Humberto y yo somos dos ratones que estamos entre las patas del gato, El Malecón. Le votamos para que nos permita pescar y cuando sale elegido nos dice que nosotros somos el blanco. Ya ni nos merece la pena correr, delante penumbra, detrás una silueta a la sombra.

BARNABY FURNAS (1973)/ NEGACIONES

  • ¿Será como dice Platón, que el lenguaje humano, y por lo tanto también el plástico, se inventó para mentir y ocultar el pensamiento, y, en este caso, la imagen que es nuestro reflejo? ¿O se trata de negarla nada más, haciéndola explotar o rasgar en mil pedazos?
    • En la obra del norteamericano BURNAS la forma subyace en el fondo, hace de él un nuevo modo de visualizar la historia corporal, que no está compuesta por una acción determinada sino por muchas, cifradas algunas, otras desgarradas.
      • Se busca desterritorializar la figura, sin perder la cohesión, en áreas centrífugas que diversifiquen los enfoques, las perspectivas que tanto como unen también separan. Para el artista el colmo es conseguir una iconografía visual que enmascara lo que en el pasado veíamos y exterioriza su reverso, sin escatimar rabia, desdén, desesperación y necesidad de no contemplarse en ese estado, tacharse por medio de unos cicatrices que sangran y/o queman.

        • Mostrar ese expresionismo contemporáneo es una de las significaciones que nos delimitan, aunque no es la única ni será tampoco la última.

LIZ CRAFT (1970) / OCURRENCIAS

  • La ocurrencia, sin ser un axioma, es la máxima del arte contemporáneo. Sin ella carece de la esencia de la sorpresa, del asombro, de lo que como espectadores nos impediría cimentar nuevos imaginarios que tuviesen relación estrecha o remota, pues ambas son referencias válidas, con nuestra realidad.
    • Hay muchos exponentes en ese sentido, la estadounidense CRAFT es uno de ellos, como lo evidencian sus atmósferas, escenarios, medios, lugares y construcciones.
      • A mí siempre me ha parecido, en la tesitura de encararme con estas obras, que bajo un contexto laten muchos más, que pueden ser circunstanciales o provisionales, pero también definitivos. Son preguntas y respuestas erigidas con recursos plásticos y materiales que obedecen a ideas inesperadas y repentinas, al ingenio en trance de depositarse repleto de productos visuales apropiados para tallar la ilusión de hallazgos presentidos pero nunca esperados y menos alcanzados.

        • Nos impresiona que esta artista los haya encontrado para nosotros, además de que lo haya hecho de una forma que nos permite interactuar con ellos.
          • Mi amigo Humberto y yo estamos hartos de cerrarnos caminos para que El Malecón nos abra horizontalmente el mismo. Aparejamos una balsa y nos empeñamos en que navegue por tierra. Colocamos ruedas en un carro y nos emperramos en que vuele. Desesperados, nos acabamos el ron y, borrachos, aguardamos la transmigración de las almas por si esta vez les da por llevarnos.

TAKASHI MURAKAMI (1963) / LA LUZ DE LAS TINIEBLAS

  • Desde la infancia nos acompañan las tinieblas, que son constantes y ciegas. Cuando el japonés MURAKAMI las ha empezado a visualizar, pensó que su “pantallización” las haría terriblemente visibles dentro de un amanecido universo virtual.
    • Por eso, dentro de la infinita gama de mundos posibles de los que el lenguaje plástico es capaz, el suyo es intencionado y calculador, pues es una luz que exhibe los bichos, parajes y conciertos nebulosos que fisonomizan oscuridades exigiendo ser contadas.

      • Su sistema simbólico de representación es lúdico y entrañable, aparentemente ingenuo y candoroso, pero contiene amenazas e incertidumbres, presentimientos y fatales destinos.

        • Quizá es la paradoja de lo ópticamente festivo del significante y lo turbio del significado lo que nos desconcierta, lo que no nos concede tregua en una mirada que se posa en esas grandes pantallas luminiscentes y atractivas como si fuesen paneles publicitarios o cinematográficos de dibujos animados.

      • Con ello ha descargado códigos con la sutilidad aconsejable a un despliegue imaginativo de tal calibre y artificiosidad, lo que merece nuestro agradecimiento.

      • Hacía varios días que mi amigo Humberto y yo no bajábamos al Malecón. Hoy, cuando lo hemos hecho, las olas nos gritaron que si no teníamos hambre nos marchásemos de allí. Y así lo hicimos, sin ni siquiera mirar para atrás.

URS FISCHER (1973) / VICISITUDES RESUELTAS

  • ¿Qué es lo que tienen que decir las palabras cuando las vicisitudes son presencias instaladas? No hay que preguntárselo al suizo FISCHER pues él ya lo ha contestado y nos ha deslumbrado.
    • Si yaciésemos esculpidos en el recorrido de estos acontecimientos, nuestro paseo mental emprendería sucesiones incontroladas de momentos y ocasiones. La visión nos provocará derrotas y alucinaciones sean cuales sean las coordenadas que tomemos. El artista deja una sola dirección entre tanta soledad escenográfica con el fin de que el acto de morir posea la dramaturgia conveniente. Si seguimos ruta el panteón abre puertas y rompe paredes, si nos quedamos quietos la oración no nos sirve.
      • Para que las soluciones estén dadas debemos continuar, ver, caminar, no cejar, ya sea con uno u otro entendimiento, con una u otra perspectiva. Quizá el instinto de vida sea el mismo que el de muerte, o no, pero lo que se representa ha de mostrarse tal como nos lo presenta el creador. Aunque todavía resultará insuficiente.

LISA YUSKAVAGE (1962) / LLEGAR A LA CUMBRE

  • Cuando veo estas obras de esta artista norteamericana, me asalta Bongrand, un personaje de la novela “La obra” de Émile Zola, que me susurra al oído:

  • “No, el famoso Naudet tenía modales de caballero, llevaba chaqué de fantasía, un brillante en la corbata, iba engominado, lustrado, acharolado; un gran tren de vida, por otra parte, coche por meses, butaca en la Ópera, mesa reservada en Bignon, frecuentando todos los lugares donde era decente mostrarse. Por lo demás, un especulador, un bolsista, a quien le traía sin cuidado la pintura. Lo único que aportaba era el olfato del éxito, adivinaba al artista que había que dar a conocer, no al que prometía el genio discutido de un gran pintor, sino aquel cuyo talento falaz, hinchado de falsas osadías, iba a dar beneficios en el mercado burgués. Y así desequilibraba el mercado, relegando al antiguo aficionado con gusto y no tratando más que con el aficionado rico, que no entiende de arte, que compra un cuadro como si fuera un valor de Bolsa, por simple vanidad o esperando que suba el precio”.

  • Desde luego hay cosas que nunca cambian o han cambiado tanto que siempre siguen igual. ¿O alguien había pensado lo contrario?

    • Yuskavage ha llegado a la cumbre en muy poco tiempo sin un horizonte que vaciar. Sigue colgada de ella y espera que cuanto tenga que arrojarse, nosotros, sumamente caritativos, le pongamos un paracaídas, porque los que la encumbraron ya no querrán saber nada. Es verdad que sin nuevas esperanzas ya no queda sino morir, pero seguro que ella se aferrará con todas sus fuerzas y se negará a reconocer que está acabada. Aunque ya lo estaba desde que empezó.

      Creer que halaga a todos los espectadores, marchantes y grandes coleccionista porque es un producto visual que escandaliza, me parece presuntuoso y falso. ¿Pero quién no lo hace cuando comprueba que siempre sale bien? Pues nada, que le deseamos la mejor fortuna.

  • Hoy El Malecón nos obliga a vender estampitas con su efigie. Nuestras protestas fueron inútiles y contraproducentes. Y encima tuvimos que exigir un huevo de gallina por cada una. A falta de ellos, durante una semana se comieron en su territorio fetos de ratas. Y sin ron. Al final, se difundieron como nuevos hábitos culinarios creativos por parte de sus habitantes.

GÉRARD TISSERAND (1934) / LAS RESPUESTAS DEL LOCO

  • Con la intromisión en ámbitos cerrados comprenderemos modos de mirar y de alargar lo visto. Con la osadía del ojeador percibiremos escenas plácidas de seres esperando el goce de experimentarse contemplados, acechados y espiados.
    • Estas obras son las respuestas del francés TISSERAND, que concibe y envasa desde la nostalgia del que sabe que pintar es transferir sin necesidad de mutar lo esencial.

      • Ahora es una pregunta, mañana el humo de una réplica, pasado la solución de un edén, después la sentencia de un retrato, y siempre el veredicto de una superficie que según se tapia va abriéndose.

    • No hay exteriores sino interiores que se nos acercan, cruzan ante nuestra mirada y nos invitan a entrar y permanecer. Si lo hacemos, podemos reír y embellecer nuestra fealdad, no sin antes construir espacios donde interrogar la verdad sobre ese mundo plástico que cohabita con nosotros.

ERNESTO GARCÍA PEÑA (1949) / CONVIVIR CON LA DONCELLA

  • El color da forma al espacio y a lo que genera interiormente dentro de él hasta que lo tangible y lo intangible se citen. Es una epifanía y un encuentro. Como esas doncellas aladas que surcan cielos de otros cuerpos o la capa cósmica que desvela el núcleo del misterio.
    • La pintura, tal como la practica el cubano GARCÍA PEÑA, nos concede cauces íntimos de exaltación y simultáneamente ansias oculares por poseer y convivir con lo que la emoción, evocando la localización de sensaciones, atrapa y da cobijo.

      • No es la transposición de un planteamiento visual, ni la idea eficaz que procesa y sistematiza, se trata de una realidad que el artista impide, con una perfección cifrada, que se escape. Y ha de valer nuestro agradecimiento por retener pequeñas leyendas y amores hallados, bellezas soñadas y firmamentos inviolados.
        • Deberemos recoger lo sembrado en esa superficie sin profanarlo, colocarlo a nuestro alrededor y esperar que gravite sobre nuestra mirada sin quitarle ojo. Sus efectos serán profundos y duraderos.

LARI PITTMAN (1952) / ¿HACER O DESHACER?

  • No sé si nuestro cerebro es capaz de abarcar y procesar todo lo queremos ver al mismo tiempo. Parece imposible si no hay un proceso que nos permita detenernos e ir reflexionando sobre lo contemplado. ¿Que eso es lo que se propone el estadounidense PITTMAN? Puede ser, ya que su retórica visual organiza el contenido del espacio en un sistema que señala al conjunto, aunque desmenuzado con el fin de aportarle nuestro sentido de integridad.
    • Hacernos partícipes de ese desenfreno, invoca lo que él y nuestra visión exploran. Taladrar nuestra mirada con lo que a duras penas reconocemos y tratamos de identificar, es establecer un código visual que tiene en lo dinámico un sentido de la angustia presente.
      • Acarreamos dudas sobre ese compendio, no alcanzamos a descifrarlo pero sí lo constatamos y sentimos desde la querencia por intuir lo configurado, por ser parte de un fenómeno que nos hace viajar de un extremo a otro, vivir desde la superficie y hasta el fondo.

      • No hace falta ya creer, sólo estar dentro y esperar.

      • En yo soy me incluyo todo, nos dijo El Malecón, y en vosotros también estoy porque he bebido de vuestra sangre y de vuestra carne. Gracias a ello, vosotros dos, Humberto y tú, seguiréis siendo habitantes de la penumbra, de la que nunca saldréis. Ni pudimos acabar el ron.

OSCAR MÉNDEZ LOBO / REFUGIOS

  • Dice JOHN BERGER que el arte abstracto es un proceso en el que ha quedado eliminada de la imagen casi toda la experiencia vivida. No puedo estar en más profundo desacuerdo con esta afirmación. La abstracción es una reflexión que sobre la idea de representación de sí misma se hace la pintura teniendo como protagonista al artista ejecutor y a sus propias vivencias. No ha desaparecido nada que humanamente le afecte -entorno natural, urbano, afectos, carencias, necesidades, pensamientos-, al contrario lo engloba y metaboliza hasta la consecución de la máxima potencia visible de lo alcanzado hasta entonces.
  • El trabajo de MÉNDEZ LOBO incide en ese campo de actuación desde el ángulo de la intimidad. Abarca una configuración lírica que se desnuda en la superficie para mostrarnos los rasgos nubosos y cósmicos de una pasión plástica intrínseca con su sentido del ser.
  • Él deja que los espacios hablen y desarrollen todo lo que llevan dentro en unas sintonías cromáticas en que la expresión ya ha sido definida pero no agotada. Se trata de indagar en las posibilidades de refugios cuyos derramamientos nos oculten de la muerte.
  • En sus obras anteriores, más líquidas, a las que también les dediqué un post, se destilaban esencias, en las de ahora ya se concretan unas presencias de más solidez que nos refieren en tonalidades extendidas lo recóndito y personal -asilos ante la incertidumbre, la duda de lo perecedero y efímero-, y que aguardan el futuro para dar paso a otras reconciliaciones con nuestra visión.