Mes: junio 2010

ENZO CUCCHI (1949) / YA NO HABREMOS DE BAILAR

  • A propósito de la Transvanguardia italiana se puede citar aquella frase de Fernando Castro Flórez, relativa a que esa capacidad de la pintura para resistir al tiempo, incluso para ganar fuerza con las huellas que éste deja sobre ella, la convierte en una particular trinchera para oponerse a la lógica de los no lugares que impone nuestra sociedad del espectáculo.
    • ¿Exageraríamos, entonces, si afirmáramos que no creer en la pintura es no creer en sí mismo? Pésima pregunta para hacerla desde planteamientos suburbiales bajo los que no podemos ni debemos erigirnos en jueces o comisarios de la ontogénesis, pues simplemente por medio de nuestros restos sólo dan licencia para acotar espacios, y eso si podemos, y regar aporías para que no se queden solas.
      • El italiano CUCCHI no es un pacificador, más bien se va de la lengua para que al plasmar los confines mortales ésta consiga engañarlos. Y de paso nos obliga, con la mirada centrada en el olor de la textura, a ver si una representación alcanza la lucidez de declinarse ante la carne a fin de que no aparezca, para que la apropiación sea ese espíritu de muerte que entre tonos vivos se agita en claros o en penumbra.

        • Hay momentos en que al Malecón se le sube en demasía la soberbia y no hay forma de estirarlo. Ni siquiera nuestra mulata Mercedes, que fulmina con sólo un parpadeo de su pestaña central, es capaz de desarrugar ese ceño marcado por el odio. Mi amigo Humberto y yo, arrastrando a la joven pirotécnica, huimos de allí aspirando un aguardiente de ron que sabía a mar de ondinas ahogadas.

CHRISTIAN ZEIMERT (1934) / SE PUEDE DEMOSTRAR QUE LOS TRUENOS PINTAN

  • Las imágenes no se descabalgan así como así. Manejan en la intimidad breviarios de estética infectados de peste, ironía, desgobierno y caos. Arte de la simulación y de la apariencia que fabrica la perspectiva angosta, mientras la otra, la ancha, se infiltra por detrás incorporando un imaginario que castiga la ilusión metafísica y parodia el mundo de las alienaciones que impiden al ser humano verse a sí mismo en su verdad concreta.
    • Nada ha de entender sin la versión plástica de la miseria del sujeto, preconiza el anarquista francés ZEIMERT, de las sospechas que no exterioriza, de las falsas identidades, de la crueldad, del desatino, de lo escatológico que cultiva, de los remedos desbordados.
      • Es, pues, una obra desalmada que agudiza contradicciones, proclamas, doctrinas, fes, regímenes de orden y subjetividades. Y aporta los desguaces de una clarividencia que nunca llega a ser total.

        Hoy El Malecón no nos ha puesto deberes. Paseamos la botella de ron y nos desangramos en la sal para no ser más exprimidos. Bailamos después con una mulata llamada Mercedes, que nos ofreció caña y miel para bendecir lo que ya no queremos mirar.

FRANZ ACKERMANN (1963) / CROMOSOMAS CROMÁTICOS

  • Tanto son esferas que se superponen bajo el significado del color como pensamientos que se escalonan en medio de un vértigo compartido.
    • Tal es el sentido pictórico del alemán ACKERMANN, que responde a lo afirmado por Worringer acerca de que la contemporaneidad temática no es una contemporaneidad artística; ésta sólo existe cuando su propia configuración plástica expresa la contemporaneidad con el espíritu de la época.
      • Esta formulación esencial cobra toda su realidad ante estas panorámicas enclavadas en el presente y que nos llevan hacia el futuro, sin que el simulacro nos reviente en la mirada ni nos haga perseguir espacios ficticios.

        • El artista, poseído de una perfecta coherencia, divide, distribuye y parcela la consumación de nimbos habitados, habitaciones y superficies camufladas, vistas diáfanas e impregnables. Por eso hay hálitos en ellas que no han perdido el vigor cromático de este tiempo, que la raíz de lo que se ve las regenera y renueva hasta dejar sus formas marcadas, vestidas y listas para ser los nuevos símbolos de una visión invicta.

DORIS SALCEDO (1958) / CONTEXTUALIZAR LO PRESENTE

  • Escribe Fernando Castro Flórez que es manifiesta la ambigüedad de las actitudes artísticas contemporáneas, resultando difícil saber si son formas de la resistencia semiótica, poses de franca decadencia revolucionaria o gestos de cinismo en los que la teatralización ha sustituido a cualquier estrategia crítica. Los radicalismos terminan por confesar su estructura paródica, la abstracción deriva hacia una ornamentalidad auto-satisfecha y el conceptualismo revela, en muchos casos, una impotencia ideológica mayúscula.
    • Tal cita viene a propósito de la obra de la colombiana SALCEDO, a la que recientemente se le ha otorgado el Premio Velázquez de las Artes Plásticas 2.010, que podemos encajar dentro de un arte de denuncia y testimonio, con una clara finalidad política y social. Lo que ocurre es que ya Robert Hughes consideraba que el arte político de hoy en día no es más que un resabio de la idea de que la pintura y la escultura pueden provocar el cambio social; sin embargo, a través de toda la historia de la vanguardia, esta esperanza ha sido refutada por la experiencia.
      • ¿Estamos en este caso en la encarnación de esa gran capacidad, a la que él se refiere, aunada a una visión profunda que la convierte en arte y popular? El espectador es el que tiene que establecer esos parámetros desde su propia condición de conocedor, testigo y espíritu sensible, que hacen que la catarsis tome forma y tenga lugar en las propias emociones.

        • El Malecón, copiando al artista Billy Apple en su acción “Pasar la aspiradora”, nos ha obligado a mi amigo Humberto y a mí a limpiar sus suelos y muros con un aspirador a pleno sol. Y nos recordó aquella frase de McLuhan de que el arte es aquello de lo que uno puede quedar impune. No lo soportamos, cada día se las da de más sabihondo.

BOLSA DE BASURA/TROLL DE FREMONT

  • ¿La basura es basura según o no donde esté colocada? El trabajador de la limpieza de la Tate Britain de Londres no tuvo ninguna duda y por eso tiró a la trituradora lo que en apariencia tenía la condición de tal, ignorando que se trataba de una obra del judío polaco GUSTAV METZGER (1926), principal exponente del arte auto-destructivo.
    • Ante la desesperación de los organizadores el artista se avino a reemplazar la dichosa bolsa por una nueva, que desde entonces se guarda dentro de una caja por las noches.

    • Pero no quedó claro la razón por la que a tal pieza se le impidiese consumar su destino dada su simbolización autodestructiva -creo que no tenía que haberse repuesto-, o lo que es lo mismo, su sentido teleológico. Y si además los desechos no fuesen los mismos, ¿de qué naturaleza serían las consecuencias que podrían derivarse?

    • Lo que se omitió fue lo terrible de su final: la inmolación de una víctima, el trabajador, que fue despedido. Por no haberse diplomado en Bellas Artes, sería la interpretación, aunque se tachase de idea descabellada.
    • Y aquí viene la paradoja: el Troll de Fremont se colocó debajo de un puente de la ciudad de Seattle (EE.UU) para rehabilitar un espacio que se había convertido en basurero. La colosal estatua fue obra de cuatro artistas locales: STEVE BADANES, WILL MARTIN, DONA WALTER y WHITEHEAD ROSS.

      • Hoy en día este espacio se ha convertido en un sitio interactivo de una gran atención pública. Y ningún ciudadano se queja, ni siquiera amargamente, si la basura desalojada ha acabado en la Tate londinense metida en bolsas, que todo podría ser.

JULIE MEHRETU (1970) / TORBELLINOS QUE AMPARAN

  • Totalidades cósmicas de signos multicolores con los cuales jugar, presentir, interrogar, transmitir, buscar, pensar, inferir, soñar, detectar, desear, viajar, explorar, describir, obtener, sensibilizar, sosegar, callar, monologar, comunicar, sentir, emocionar, alegrar, calibrar, descubrir. Y quedan aún más caracteres de intensidad y consagración.
    • La de esta artista etíope, MEHRETU, es una obra para la libertad desde una opción plástica que lo envuelve entero significándolo, invistiéndolo de espacios abiertos y flotantes, en continuo movimiento, torbellino de señales grafológicas, que aunque estén desesperadas o melancólicas, vibran por la armonía y el fruto del encontrarse a sí mismas.
      • Es tal la penetración de la conformación visual, que en la mirada se queda fijada incluso una vez la hayamos desviado del soporte, pues ese baile de espíritus no desaparece sino que continúa en danza en los ecos de una contemplación que tiene capacidad para adentrarse e infectarnos.

        • Horizontes, cielos, cúpulas, bóvedas, lo mismo nos da, el hecho es que esta coreografía no nos liga al vacío, simplemente nos somete a un abismo que vamos a tener mucho tiempo para observar.

FAN LIJUN (1963) / PERSONAJES EXTRAMUROS

  • Al chino LIJUN lo adscriben a un “realismo cínico” -desconozco sus orígenes porque no suelo asistir a tales bautizos- en un esfuerzo inagotable por el que el encasillamiento del producto ahorre la cuestión de otras identidades e inquisiciones.
    • Cínico o no, lo que la obra de este artista aporta es una visualización salvaje dentro de un equilibrio plástico muy medido y meditado. Sus personajes, tan crudamente perfilados y brutales, encuadran la búsqueda de un destino que creen que les pertenece. Y el acierto reside precisamente en plantear una iconografía que les es propia y desnuda tal como son.
      • Para la consecución de esta estética la pintura sigue estando ahí, siempre al alcance, después de haber sido dada por desaparecida. Incluso tras habérsele, no sólo postergado, sino también despreciado.

        • Sin embargo, su textura es una piel infinita que no deja de regenerarse y que a través de mutaciones, cambios morfológicos y transformaciones, nos ofrece evoluciones, nuevos lenguajes, derivaciones orgánicas inclasificables, figuraciones mágicas e inexpugnables, imágenes quiméricas y geológicas, soluciones vívidas e intransferibles, etc.

      • Si en un momento determinado apunta indicios de agotamiento, en otro aparece su recuperación y resurgimiento en distintos marcos, territorios, contextos o ámbitos.

      • Que para algunos ojos y miradas esta muestra abre dudas, también es posible, mas para otros es el reflejo renovado de una cólera tan antigua como la tinta indeleble que la hace real.