Mes: septiembre 2010

CORINNE WASMUTH (1964) / UNA SONATA IRISADA

  • Duchamp negaba la significación de la pintura, la repudiaba por su falta de modernidad, decía que llevaba muerta sus buenos cincuenta o cien años, y que lo que importa es la idea, no la forma sensible que se le confiere.

    • ¿Pero entonces no son arte estos despliegues y extensiones corales y cromáticos que la alemana WASMUTH vuelca antes nuestros ojos? Sí lo son, y rotundamente, porque la sensualidad y la sensibilidad, el sentido y la razón no amalgaman ninguna contradicción, son las raíces de esta visión que proyecta, ilumina y vive bajo una división de múltiples capas.

      • Una manifestación pictórica que fragua un universo inacabable que refuta lo que sostienen Duchamp y Newman cuando alegan que no hay nada en la experiencia sensible, por más pura e intensa que sea.

      • ¿Cómo negar, por lo tanto, la transformación imaginativa de una realidad dada, cómo no sentir el sueño de esta sinfonía visual que recrea unas formas telúricas que poetizan la dilatación de nuestras miradas, las luces palpitantes de nuestros ojos y los fulgurantes sentimientos de nuestras abstracciones e introspecciones?

        Mi amigo Humberto lleva callado varios días. El Malecón le ha dicho que no hable para no tener que encerrar sus silencios. Pero el ron que nos acompaña siempre ha tomado la palabra y no quiere dejarla. Así molesta al que manda y emborracha al que encubre la voz.

JOSÉ IRANZO ALMONACID (1931-2006) / AISLAMIENTOS

  • Los aislamientos -título que daba a todas sus obras- del valenciano IRANZO, más conocido por ANZO, son, tal como leí en una ocasión, el reconocimiento del aislamiento humano, existencial, en un universo inhumano. Un grito plástico que a través del entorno no halla ningún eco de comunicación.
    • El uso por parte de este antiguo miembro de Estampa Popular de las perspectivas, de los encuadres fotográficos, de los planos investidos de un cromatismo seco, oscuro, melancólico, nos señala que el fin y los medios están integrados y son perfectamente inherentes a la infiltración cognitiva y emocional.
      • El autor rompe y desgarra lo que Winnicott llama el núcleo incomunicado del yo para ofrecernos precisamente esa realidad estética, porque plasmando esa experiencia no sólo invoca la necesidad de transmitir sino que su trabajo plantea la configuración pictórica de lo que sería el no hacerlo.

        • Quedaríamos tan diminutos e ínfimos, tan insignificantes, que nunca nos avistaríamos y encontraríamos, anularíamos la mirada -ya está sucediendo- y estaríamos condenados a la soledad ciega y precursora de la deshumanización.

ÁNGEL MATEO CHARRIS (1962) / LOS VIENTOS CRUZADOS

  • ¿De qué está impregnada esta pintura llamada neometafísica? No es una parodia visual, ni una figuración de orquestas y violines, ni una ronda de versos cantarines. Tampoco impone que se mastique apuradamente o que se quede con la improvisación de lo ocurrente. Es más, algo más.
    • El español CHARRIS detiene su pintura en un momento determinante y cautivo, que detalla y configura como si fuese la evocación de un tiempo insalvable e inapelable, y por más que abrimos y cerramos los ojos cautamente antes sus obras seguimos sin hallarlo, quizás porque esa es la clave implícita que no vemos pero sí contemplamos.

      • Son escenas en las que su realidad aparente está escamoteada y sin embargo está ahí para que podamos verla y nos inciten a la simultaneidad de mirarla y aprehenderla. Al final, ella es tan visible que nosotros, espectadores, nos convertimos en invisibles.

        • Tal plástica, que vislumbra equilibrios en suspensión, no duda en responder a planteamientos seguros que tienen como propósito el hacernos dudar, no dormir sin continuar contemplando como el tren nunca se va ni la ola podrá desplomarse.

JOSÉ LUIS ÁLVAREZ VÉLEZ / NUNCA TENGO SUFICIENTE

  • ¿Por qué ese empeño en proclamar la extinción de la abstracción? Si no ha capitulado todavía, a pesar de estos malos augurios, es que sigue teniendo algo que decir, núcleos que enseñar, tonalidades que interrogar y exhibir, límites que saltar.
    • La obra de mi amigo, el vitoriano ÁLVAREZ VÉLEZ, es, reconozcámoslo así, lo más alejado de lo posmoderno o moda postestética que pueda haber, y que, según manifiesta Donald Kuspit, repite de una forma trillada, astuta, los experimentos alquímicos del arte moderno y lo convierte en una caricatura de sí mismo al hacerlo parecer cotidiano (lo cual no me permite llevarle la contraria si no es ateniéndome a cada caso concreto).
      • Porque él, VÉLEZ, no incurre, como ya he dicho en distintas ocasiones aquí mismo, en soluciones deformadoras sino en toques de magia, en nuevas perspectivas, en visiones que no renuncian a la soledad interior, ya que su lenguaje propio se inicia y acaba en ella.


        • La riqueza y variación cromáticas, incluso potenciadas por sus entrañas geométricas, son tan poderosas como indelebles, tan magnéticas como luminosas, tan dinámicas como silenciosas, y es que en la pausa del olvido, en la que él se inscribe por definición, es cuando mejor evoca esas sensaciones de lo siempre renovado, que no causa fatiga sino resurgimiento y renacimiento de un color cuya existencia señala tantos significados como ecos, tantas razones como sueños.

        • Kuspit sostiene que para los artistas el arte se transformó en la manera de reconocer el trauma existencial y de recobrar el sentido de sí mismos en ese proceso. Este artista es un claro exponente de ello, y en tal sentido no me duelen prendas al afirmar que es unos de los grandes cultivadores del abstracto en Europa.

JUAN JOSÉ AQUERRETA (1946) / SÉ MEDIR LA INTIMIDAD

  • Un poeta escribió que la luz desnuda (y también se desnuda) con modales de niebla, y habría que añadir que es la meditación de ser y de existir la que está viva en el lienzo.
    • Después del fulgor plástico que ruge, viene a nuestro encuentro el navarro AQUERRETA a enseñarnos que el silencio se ve entre las brumas, que la soledad es la percepción del enigma de la luz en la sombra, que el horizonte es un paisaje que nace al revés.
      • Es una pintura que capta, en su dimensión esquemática y sintética, sensaciones ya remotas y vivencias inmediatas, ecos sin ropajes y disfraces, penumbras que ya no piensan, sólo se alejan y sienten.

        • Obra en que hay que involucrarse con la consciencia de que el tiempo transcurre despojando, extrayendo lo que habíamos considerado hasta ahora imprescindible y ya no lo es. Dejándonos con la mirada desposeída de lo redundante, pero con la inmanencia de lo intrínseco.

      • El autor sabe y conoce el oficio de distinguir, separar, precisar, y también sabe cómo hacérnoslo ver y contemplar. Sólo quiere eso, que hayamos entrado en la continuación y no en el fin.

WOLFGANG MATTHEUR (1927-2004) /PUSIMOS LAS COSAS EN CLARO

  • Descubrieron que en la antigua Alemania del Este funcionaba la Escuela de Leipzig y allá se fueron todos, marchantes, críticos, galeristas, coleccionistas, etc. Eran tan grandes los plácemes que es algo así como si se hubieran encontrado una cosa que podría denominarse pintura, ¡fantástico hallazgo!

    • MATTHEUR era un alemán que pertenecía a esta Escuela. Y todo lo que tuvo que ir preguntándose, indagando, mascando la tensión entre el yo y el ello, lo procesaba desdoblado, bifronte en una figuración que tenía cita con una realidad que pesaba demasiado tanto histórica como socialmente.

      • Los puños, tan cerrados, no conocían el alma de abrirse y los rostros no sabían explicarse de tanto como herían o eran heridos. Hablamos de una obra que no se queda arrinconada en una línea de expresión, sería limitada y ése no era el propósito del autor, que quería fundir contextos, circunstancias, coyunturas y situaciones en un ámbito plástico que fuese la respuesta debida para cada uno de estos factores.

        • Su ambición estaba señalada con ese fin, que era el mismo que él necesitaba para analizarse como artista y como hombre. Al contemplar su trabajo también detectamos esa ansiedad y esa pluralidad de contenidos y formas, lógico y coherente resultado y afán de no ir considerando ninguna fe en la victoria, pero sí en el renacimiento de lo pictórico como una presencia sensible y comunicadora.

GIUSEPPE PENONE (1947) / ENVOLTURAS SILENTES

  • De momento hay que estar en esos perímetros emboscados y después salir sin haber perdido la conciencia del tiempo. Y si seguimos dentro, actuemos aprovechando la oportunidad de ver el entorno silente como si fuese la materialización de formaciones vivientes cuya estructura molecular fuese igual a la nuestra.
    • Sí, de acuerdo, parece que incurro en una propuesta tramposa, pero es que el italiano PENONE provoca la exaltación de esas emociones que, surgidas de esas envolturas terrestres, son construcciones calladas que sólo hablan a través del silencio.
      • Es arte y artesanía fundidas para revelar mundos abandonados, hábitats desvanecidos que el artista ha sabido concebirlos de nuevo, estructurando su medida desde la dimensión adecuada.


        • Por eso, el relato encaja más con el significante, que toma la relevancia del portador que desdobla y extiende lo que estaba encerrado sin ánimo de mostrarlo, con sólo enfundarlo como motivo que siempre ha de cohabitar circunscrito y vedado.