Mes: noviembre 2010

>JAUME MUXART (1922) / NADIE TIENE QUE DECIRME DONDE DEBO ESTAR

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  • Contemplando la obra del catalán MUXART me cuesta creer lo que muchos afirman respecto a que el arte sólo interesa a los que lo crean, a los que obtienen beneficio de él, a los que lo coleccionan y a los que lo estudian y analizan.
    • No considero que sea cierto porque si bien la eternidad se oculta, el tiempo se manifiesta. Y el arte es tiempo, también eternidad, por eso no se puede negar que funciona como un genuino avatar existencial. Lo que supone que tal y como percibimos estas piezas, no podemos negarle la transmisión de un cúmulo de ansiedades entre nosotros, espectadores, y ellas, pues encontramos en su interior una referencia expresa a microcosmos desvelados.
      • No importa que sean consecuencia de síntesis ya ensayadas y probadas, en absoluto; ni que tienda a confesiones de estilos predeterminados. El autor alza todo un compendio que no se deja reducir ni limitar. Trata de sobrepasar lo inacabado y situarse en un desequilibrio gozoso.

        • Ahora bien, trallazos visuales de la angustia y la muerte aparecen como fantasmas indoloros que connotan y definen toda actividad artística, reflejo de encuentros y desencuentros con el ser y la nada, con la búsqueda y el vacío.

>FRANCISCO LOZANO (1912-2000) / NO RENUNCIAR A LO VIVIDO

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  • Si he de pintor no puedo perder la memoria táctil, tectónica y visual de lo vivido y el donde ha transcurrido. Y no se trata de ser fiel sino de ser más que el hacedor de una lealtad que me frena. Seré detractor de mí mismo y devoto de la ilusión plástica que me embarga cuando la memoria es sólo un silencio alucinado de la mirada.
    • El levantino LOZANO, otra maravillosa excepción, ha revestido el color mediterráneo de su propia historia de contemplaciones, lo depura según una rememoración no escrita y sí revelada, luego lo plasma en paisajes que han esperado este momento para exteriorizar su propia biografía y éstos ya consiguen ser por sí mismos.
      • Antes de empezar la obra, el Mediterráneo y su cuenca esperan, abrazan al que viene a confabularse con él, a hacer de su claridad una ontogénesis de la que emerjan vestigios y alboradas sin esperas.

        • Deambulando, el artista, poseído del don cromático de la precisión y de la luminosidad centenarias, ha oteado lo sentido y presentido, ha percibido la quimera de sustantivarlo, de no dejarlo al albur de conjeturas, de volcarlo y obligarlo a vivir desde esos espacios que abren campos a la seducción de lo que estará siempre al alcance de un observador que sepa dotarlos de señas de identidad, de reflejos y ansias de goce.

        • La obra de esta autor viene a significar tradición y la modernidad que la remonta, tiempo, oficio y resumen, un reclamo para seguir con los ojos las ocres incógnitas que nos depara una creación que no únicamente está pendiente de sí misma.

JAN SMETANA (1918-1998) / ESQUINAS DONDE ESPERAR

  • En cada esquina cabe una parada ante excesivos laberintos. Pero además el checo SMETANA procura que continuar sus trayectorias con sus filigranas  cromáticas se convierta en un camino sin otra vuelta  que la tangiblemente marcada, no sin antes apurar ciertas alusiones cartografiadas.

  • Son mapas que no necesitan insinuarse para alcanzar una aproximación pictórica precisa, pues bajo estas manifestaciones lo obvio sea desnudarse y aceptar su envoltura, invertir la sensación habitual desgranando los reflejos íntegros que despiden esas cubiertas condensadas.

 

  • En cuanto calibramos sus efectos, la tensión decrece, se hace quietud y bonanza, y toma un rumbo resuelto hacia la templanza y a la confidencia compartida. Quizás podamos exigir más, pero entonces todo sería distinto, incluso un acopio excesivo que impediría otra mudanza imaginativa. 

>FRANTISEK GROOS (1909-1985) / HACEDOR DE CRIATURAS

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  • Jugar al escondite es una suerte para imaginar nuestras fantasías a solas. Ellas son el bálsamo entre la muerte y la vida. Y para el checo FRANTISEK , miembro del Grupo 42, es un relato de escaramuzas con las formas desarmónicas de una criaturas.

    • ¿O es que la desarmonía no es en el fondo más que una simetría que procrea tales criaturas desde la infinidad de líneas, signos, símbolos, emblemas, siluetas, contornos, colores que las conforman?
      • La expresión se mide por la naturaleza y convicción de los hallazgos, por la afirmación de que lo que miras es más de lo que ves, de que las tan cacareadas soluciones no son más que la consigna de descubrimientos que devuelvan a nuestra perspectiva esa luz que hemos de exigir siempre.

        • Por tanto, éste es un jugador empedernido que busca su destino en artificios o artilugios plásticos cuya disonancia sea la realidad viva de una presencia que conjuga el yo del creador con la fuerza mágica de la sensualidad y hasta del miedo.

        • Logrando que el dinamismo y el rompecabezas de miembros y siluetas, de perfiles y cuerpos se conciten, la aparición está garantizada si el acierto ha tomado forma conforme al ingenio del artista y la contemplación meditada del espectador. Pues si encontramos afinidades visuales sorprendentes es que están completando algo de nuestro repertorio vital para hacerlo visible y fértil.

BOHDAN LACINA (1912-1971) / EXTRAÑOS INTERLUDIOS

Aseguraba Tom Wolfe que el arte moderno se ha vuelto completamente literario: las obras sólo existen para ilustrar el texto. Pero Pollock le refuta: Cézanne no creó teorías. Éstas vienen después de haber pintado el cuadro.

Efectivamente, los hechos siempre fueron antes, la literatura (análisis, teorías, críticas, creencias, comentarios) vino a posteriori.

El checo LACINA, en el tratamiento de sus espacios, no quería teorizar sino expandir y proyectar (ver más de lo que ves tal como preconizaba Frank Stella). Para lo cual hay que dar licencia a la mirada para que ejerza su autonomía, se emancipe y se concentre en las cualidades táctiles y en la textura de esas superficies, hasta poder volar por y a través de ellas.  

Por ello, los jeroglíficos plásticos de este autor son la constatación de que hay claves que deben continuar sin desentrañar, ellas mismas son suficientes significantes visuales, sin alardear de otras consistencias más que de las suyas propias. ¿Cierto?

>ANTONIO LAGO RIVERA (1916-1990) / SIEMPRE LO ESTOY PINTANDO

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  • Para algunos pintores el tiempo necesita derramarse antes de precipitar su sustancia en la tela. Para el gallego LAGO el tiempo ya está vertido e inclinado sobre el contemplador, aspirando la fragancia que dimana de su mirada.
  • Sin embargo, las tierra gallegas siguen escondiendo los vapores del sueño, entendiendo que no hay tales sin las brumas que ennegrecen las tintas, la balsa de fluidos o la capa de misterios que más que apaga, alborea y serena.
 
  • Entonces, y para hacerlo más insalubre, hemos de decir que la acuosidad es un saldo del que tirar sin miedo porque nunca se rompe, y es que hay que entrar en ella sin cumplir el protocolo, únicamente dejando que el horizonte o la insonoridad del fondo nos arrastre hacia la interioridad de unos espacios que aparentan un vacío que paulatinamente se llena.
El color es esencia y consistencia, es más que todo y menos que nada, en unos paisajes y bodegones que anuncian soledades grandes, encuentros fortuitos y seres extintos o a punto de serlo.
  • El remate lo pone este poema incompleto de mi amigo y artista José Luis Álvarez Vélez:
Sabia envenenada de noches frías, / quiero darte una velada con sabor a estrella, / cauce artificial, rotas las cañadas, cubiles de descanso.   

CARMEN LAFFÓN (1934) / MEMORIA CON LA QUE IR VIVIENDO

¿La inexistencia de una teoría convincente aboca a la falta de algo crucial? ¿Y quién certifica  su validez? ¿O por qué ha de ser crucial?

De todas formas, para hurgar en la obra de la sevillana LAFFÓN no es imprescindible más especulación que una mirada llena de silencios vivos, de significaciones genuinas, de sapiencia innata y de memoria perpetua.

Los espacios en los que transcurre esta introspección plástica se piensan a sí mismos antes de que se den a conocer, son entes investidos de la poesía de una plástica clara, luminosa y despojada. Alienta en ella  un espíritu sedente, etéreo en lo que describe y grave en lo que despunta.

Esta autora convierte la sensibilidad en un universo de sensaciones que funden naturaleza y evocación, destilación y verso en trance, inmóvil en lo que tiene de definitivo y eterno.  Es una pintura que sintetiza la metamorfosis del entorno, la piel y sus conjeturas,el deslizamiento del creer cuando se hace magia con el sentir.

Desde esos horizontes o pequeños lugares empezamos a ver lo que habíamos invisibilizado de tanto pisarlo y utilizarlo como apeadero de días de recuento, que van muriendo sin la luz que queda después del tránsito mudo.

Podríamos hablar de esa gama que está en permanente duermevela, a la espera de alumbrar,  pues no necesita dilucidar lo que ya está convidado a quedarse en vigilia fehaciente.

>MARÍA PAZ JIMÉNEZ (1909-1975) / LAS NOCIONES NO CUENTAN

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  • Algunos dicen que no existe crítica ni teoría pretendidamente seria sobre arte. Lo cual no es cierto del todo, no podría serlo en esos términos, por cuanto en tal caso perderíamos la suma de lo que aporta y enriquece, de lo que una vez abierto ya es fluido incensante.
    • En esta aproximación a lo teórico encaja la obra de la española JIMÉNEZ, que tiene en el espacialismo y el informalismo su certificado de empadronamiento. Y ¿por qué?, pues porque no es suficiente saber que la libertad creadora es el sueño de ti mismo transformado en un buscador de fenómenos plásticos que consigues que se liberen de sus cadenas. Has de recomponer inevitablemente las estructuras del enigma.
      • También son insuficientes los remolinos, los ideogramas parlantes y tentaculares, las cicatrices, los tumores, las huellas que se hacen a sí mismas para poder contemplarse.


        • Lo que esta artista ha concebido es una estrategia de búsqueda de fuentes desde las que poder tomar y crear a partir de ellas, sobornarlas con dudas cargadas de certezas, dejarlas explayarse cediéndoles el sentimiento íntimo de lo expresado tal como lo necesitan, en fin, el evento hecho y realizado sin mesura, con la tranquilidad del agobio.

          • Por consiguiente, es una pintura para estar sentado con ella en perpetuo monólogo de miradas urgidas en mitigar la ansiedad de cada hora.