Mes: enero 2011

>ROBERT IRWIN (1928) / ¿ME HE PERDIDO?

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  • Para este experto en instalaciones norteamericano, IRWIN, los efectos visuales y espaciales son el santo y la devoción. Los acuña como si fuesen envoltorios gigantes y nos invita a contemplarlos con el fin de que nos encontremos inmersos en sensaciones de futuro.
    • La policromía brillante conduce a un ambiente que ha de ser como un cosmos a la espera de sus habitantes, los espectadores, que al llegar con dudas indemostrables se sienten capaces de anularlas ante esta dimensión óptica.
      • La medida está milimétricamente tomada, el sentido de volumen y amplitud también, el resto es una efervescencia ocular de un universo por descubrir y contar, configurando una capacidad tecnológica de atracción como fundamento de una seducción compartida y celebrada.


        • Al rehuir otras salidas ya no caben vacilaciones si la función misma del diseño va haciendo al mismo tiempo arte. Ese es su pensamiento y su adicción.

      • En el suelo el pedestal roto
      • rechaza la rosa
      • y exige la estatua,
      • y riéndose han huido
      • los dos filos de mi espada,
      • mientras mi vida se va cayendo
      • como nieve mal cuajada.
      • (Alberto Vigil-Escalera).

BRENDA ZLAMANY (1959) / EXCESIVA CERTIDUMBRE

  • Estas obras de arte que se han bañado el sábado para que el domingo, limpias, puedan mudarse y ocupar su espacio, ya no son las mismas. La noche les ha dejado costras en sombras.

 

  • Hasta hacen sentir daño esos retratos que se han cansado de fingir y muestran sus escamas cenicientas en aras de una plasticidad que de tanto señalar lo auténtico, nos ofrece el pavor insobornable de un ser de carne.

  • No hace falta decir que es una pintura elaborada desde bases históricas y planteada, no como una revisión, sino como una hechura que se va formando mediante certidumbres ilimitadas, técnicas enriquecidas y hallazgos vaticinados.

  • Hay conmoción y presente en tensión con el pasado en este conjunto de piezas, análisis de un sentimiento profundo, mil vicisitudes y un rumbo que asoma para marcar cicatrices en la piel y en las miradas. Quizá queda margen para eso soledad situada y meditada que se desprende de la espesura de unos bustos que no pueden evadirse de la magia del origen y de la impureza mortal.

 

  • No sé si son mis ojos o mi sangre
  • los que cambian.
  • Si mi sangre se vuelve oro, si mis ojos
  • fruta madura.
  • Mi única certeza
  • que todo lo veo dorado.
  • (Alberto Vigil-Escalera). 

>CRISTINA BERGOGLIO (1967) / LA PINTURA ES UNA CIUDAD QUE SIEMPRE ESTOY MIRANDO

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  • En los lienzos de la artista y arquitecta argentina afincada en España BERGOGLIO amanece y anochece un paraje urbano, que es una panorámica arquitectónica en que las formas, entre brumas y velos, se visten para albergar alientos.

    • La ciudad, lo que está dentro y fuera de ella, es el personaje que en ese escenario crea relaciones y hace posible presencias a distintas distancias. Cuando la mirada se posa, ya tomando una perspectiva aérea o a ras del suelo, el alma, en esos planeamientos metropolitanos, se limpia del polvo de la vida cotidiana (Picasso).
      • También he leído que tenemos necesidad de sustituir el arte de lo que se ve por el arte de lo que se sabe. No las cosas tal como aparecen ser, sino las cosas tal como sabemos que son. Quizás o no quizás, esta autora, con su obra, lo refrende, pues su conocimiento constructor es el referente que fundamenta y asegura.
        • Después viene esa facultad vivaz de revestir cromáticamente esas urbes que impregnadas con esos raspados algodonosos están como en movimiento, en un dinamismo congregador de un interior de vidas y sucesos. Es la poesía de un tiempo edificado cuajado de luces y sombras. No sé si era esa su voluntad o intención, pero la marca de la definición la ha dejado sellada.

        • La vida es amarilla como una manzana
        • como un manzana cortejada en primavera
        • y en otoño poseída.
        • (Alberto Vigil-Escalera).

KATSURA FUNAKOSHI (1951) / DOBLEGAR RESISTENCIAS

¿Dónde nos sitúan estas morfologías? ¿Superan el nivel normal de la humanidad, como diría Joseph Conrad? Lo cierto es que cada día, cada minuto, cada segundo se traspasan y se vulneran ámbitos que parecían muy seguros, muy resguardados. Y es que el arte existe para convalidar esas transferencias, para evidenciar  que las transgresiones, bien halladas y concebidas,  configuran opciones físicas y visuales que conceptualmente articulan claves de nuestro devenir.

En el caso del japonés FUNAKOSHI la carcasa anatómica toma derroteros imposibles y sin embargo se nos hace inteligibles en un esplendor envolvente que rezuma un erotismo que está por nacer.

Para la mirada es un conjuro pletórico de alusiones, de referencias, de tentaciones. Para el intelecto un entendimiento centrado en cómo la forma y el objeto organizan una intrincada madeja en la que juega todo, y las apuestas cada vez son más altas.

En estas piezas también se asienta un ceremonial litúrgico, divinizador, que es la manera irónica y pagana de que la leyenda hermafrodita se haga materialmente presente como una eyaculación adivinatoria.

 Mi vida se va cayendo

como nieve mal cuajada.

No siento odio, ni amor.

No quiero atardecer, ni alborada.

(Alberto Vigil-Escalera).   

>JAMES VALERIO (1938) / ¿HASTA DÓNDE HE LLEGADO?

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  • Si Descartes escribía que cualquier imagen es una falsificación de lo que realmente somos, el norteamericano VALERIO se ha propuesto que esa adulteración sea tan real que como espectadores acabemos viéndola con la convicción de su total verosimilitud.
    • Una visión cenital de dos cuerpos femeninos desnudos como elementos eróticos de placer propio y ajeno, un lecho en desorden abierto a la intriga, un bodegón que es una cocina de símbolos, una escena casera relamida de una burguesía aburrida de su mal gusto y una pareja de viejos que digan lo que digan es inútil, nunca se han dicho nada de verdad o de mentira.
      • No hay que darle vueltas a este virtuosismo técnico para saber que él mismo es una ironía fundida, pues tratándose de un atributo estético no deja de formar parte de la vida, es su conexión intransferible con la misma.
        • En este caso, el efecto se ha producido y la perspectiva desde la que tratamos de enfocarlo abarca la multiplicidad de espacios y secuencias del entorno, tan auténticos como los reveses detenidos de una existencia sin fraguar.
          • Todo hombre con su muerte
          • escribe un poema.
          • Todo hombre cuando muere,
          • muere (sin excepción)
          • con las rosas puestas.

ARTHUR DOVE (1880-1946) / YO TAMBIÉN QUIERO SER DE LOS PRIMEROS

La primera pintura abstracta que se pudo ver en Norteamérica era obra de su artista natural de allí,  DOVE.

 Y como realización inédita en un contexto joven trató de conferirle una adaptación idiomática que la hiciese acreedora a la visión que el espectador aguardaba sobre lo que debía hacerse en su propia tierra. 

La potencia expresiva del color contiene las tonalidades y la urdimbre que, además de una emoción óptica, deparan significados internos vinculados a sus propias cualidades estéticas, las que persiguen unas mentes ávidas entonces por llegar a otros umbrales.

Es más, estamos ante un espejo alusivo a la vida interior de la cultura, ante una red en la que una vez introducidos, quedamos atrapados porque hemos descubierto que nuestra percepción y capacidad de ver  forma parte del todo existencial, no es un apartado de conveniencia o distracción.

Por eso el autor quiso plantear un hecho plástico argumentado como un nuevo reto, incorporándoles características que lo hiciesen confluir en la inseminación de otros ámbitos.

Son muchas, muchas, las ecuaciones a despejar. En la noble frente del hombre -como amartilladas luces de plata- tenebrosas ecuaciones se clavan y exigen, apremiantes, pronta solución (Alberto Vigil-Escalera). 

>SIGFRIDO MARTÍN BEGUÉ (1959-2010) / NO HAY RAZONES PARA IRSE

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  • La muerte es ese inesperado -aunque se la espere- invitado con el que hay que emborracharse para que nos haga un descuento. En el caso de MARTÍN BEGUÉ no ha sido generosa, le ha escatimado todo lo que ha podido, cortando raíz y tronco.
    • Sin embargo, no ha podido borrar su cosmovisión ni su halo metafísico en una obra que se caracteriza por el ensimismamiento y asombro ante la plástica de las cosas y sus destinos inmóviles, misteriosos y eternos.
      • El ser un agitador de la movida madrileña de los años ochenta no desequilibró su proceso creativo, lo mantuvo dentro de la simetría y ordenación de una plenitud de significados, que a través de la interrelación sutil de la pátina cromática y la figuración cimentó un arte de contemplación sereno y reconcentrado.

        • No confía en abrir otras derivaciones que las de de representar en un plano lo que, conjugándose sobre una esencia especulativa, hace articular una plástica sensible con un vocabulario que sugiere un espejo pero no un reflejo. Lo segundo podría considerarse como demasiado fácil.

      • Aunque los entornos pueden ser confinados o abiertos, las frases de la pintura se conservan con el perfil que es el emblema de su obra, una pasión soterrada que estalla en la magia voluptuosa de unos objetos que en ese momento parecen dejar de serlo.

      • Lo primordial es que siga pintando, que no descanse, que juegue, una vez dentro, con una eternidad que no sabemos si ha quedado dormida.

      • La muerte nos monda
      • y al aire deja nuestra pulpa
      • de labios de amor resecos, de ira agrietados.
      • (Alberto Vigil-Escalera).

CHARLES DEMUTH (1883-1935) / UNA INDUSTRIA LIMPIA

Estas áreas industriales limpias, de líneas y estructuras magníficamente trazadas, de geometrías candorosas, casi sublimes, son visiones de una utopía que es concebida por una realidad ilusa.

Un precisionismo norteamericano el de DEMUTH que vinculó el frenesí fabril, constructor, manufacturero, con la base impoluta, pulcra de la plástica cubista, preconizando la total conjunción de idea y técnica, de planteamiento y representación.

Por eso, la mirada obtiene el enfoque de un hecho pictórico que se sostiene entre planos simétricos involucrados en armar un puzzle de colorido agudo y perspicaz. No tiene otro fin.

Por consiguiente, nos enfrentamos a formas que caben por sí mismas y que son su propia revelación, que es la esencia de lo que la contemplación percibe como la ficción de un anhelo.

Nada más cómodo para el héroe que un biógrafo con imaginación. De haberlo tenido Napoleón, habría podido vivir tranquilamente en Córcega sin necesidad de fatigarse en los campos de batalla (Alberto Vigil-Escalera).

>DONATO MAROT / PREMONICIONES BAJO LA LUZ

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  • Sobre la superficie, el color es un canto rodado y depurado que perfila los rasgos de un catálogo icónico, que es la historia de un final y la señal de un principio. En la obra actualmente expuesta del levantino MAROT en la galería Orfila de Madrid puede comprobarse tal hecho oportunamente, recibiendo así distintos enfoques y maneras, tanto de concebir intuiciones como de culminar orquestaciones híbridas de ecos premonitorios, de leyendas geometrizadas o de reencuentros inesperados.

    • La figuración, nomenclatura de un mundo perpetuo y transfigurado, es arriesgada, patente en sus feraces caracteres, en sus fondos y espacios no canonizados ni bloqueados en falsas aventuras. Son verdades en las que hay percepción e inteligencia pero también una dramaturgia plástica que da alas a formas conminatorias y dispares, destinos, en suma, para arrebatar miradas, encallarlas en su interioridad o en la conjugación de signos. Admitamos la validez de sus fines y estaremos viviendo con ellas.

      • Sin embargo, en su serie última las salpicaduras y goteos de las lágrimas deforman, enmascaran, tapan tipos y contornos -la carne reducida a polvos pigmentados-, hasta quedar sus siluetas como fantasmas implorantes en unas nubes cromáticas que definen los núcleos de la trama.

        • Por tanto, el que el artista deje fluir armonías bajo sospecha en el proceso creativo apunta al apogeo de una estética no superficial sino conciliadora de hondas expresiones extrovertidas, polarizadoras de lo que más anhelante demandamos en el arte.

      • Unos se van y otros esperan.
      • Muchos, son muchos los caminos,
      • caminos que comienzan en el vientre de la madre,
      • caminos que terminan
      • en el vientre de Dios o en el del Diablo.
      • (Alberto Vigil-Escalera).

JUAN DÁVILA (1946) / CASTIGOS DE MALA MADRE

El sufrimiento puede depararnos lo indecible, lo inconmensurable, hasta flagrantes incestos plásticos. O antinomias que funcionan como éxtasis visuales, aunque argumentos los hay de todas las clases y condiciones, y los que aparecen en este post son los del artista chileno DÁVILA, que no ha querido darlos sin acompañarlos de respuestas.

Se ha tachado a su obra de incurrir en lo violento, en un feísmo de mal gusto (Hegel escribía que el llamado “buen gusto” siente pavor ante todos los efectos más profundos del arte y permanece mudo cuando lo externo y lo circunstancial desaparecen), en un erotismo descarnado, en un salmo de horrores, etc., sin olvidar sus componentes de denuncia y acusación.

Ahí está ese gran Simón Bolívar autoparodiándose, convencido de que el fin no justificó tantos medios o de que la historia sólo se entiende si hay manera de provocarla con un castigo de mala madre.

El autor, con el uso de todo tipo de procedimientos, gesta una obra de libertinaje rica en contenidos y en hallazgos polivalentes, que confunde, irrita o aclara y explica. Si las sensaciones son múltiples, las visiones, por el contrario, exigen cohesión, razón y fuerza. 

Aunque quizá nos despierte motivos de escándalo, o quizá se haya concebido como un manifiesto insolente y procaz, lo determinante es que la mirada final quede clavada con insistencia, porque de algún modo hay que corresponder tanto al corazón de la audacia como al sentimiento del olvido por muy infame que sea.

¡Cuánta bravura negra

sobre la noche callada!

(Alberto Vigil-Escalera).