Mes: noviembre 2012

PIETRO CASCELLA (1921-2008) / MIS OBRAS NO SON MÁRGENES

Nuestras ciudades siguen proporcionando el marco más apropiado para confrontar nuestra existencia con estas deidades monumentales que ofician de testigos de los avatares humanos, incluso pretendiendo influirlos, lo que de alguna manera lo consiguen.
En las obras del italiano Cascella, el mármol y la piedra de travertino conforman una nueva visión en una civilización que ha hecho de estos símbolos el sentido de una perennidad y de una historia de la cultura. Antes eran otras las imágenes, ahora son éstas.
Con ello certifica que no podemos prescindir de estas improntas visuales en el ámbito de nuestra vida y rutina, son como faros en los que apoyarse y reflexionar sobre la naturaleza de la mirada una vez que ésta empieza a analizarse.
Alegría de los silencios penetrantes,
que ungen al alma de interrogaciones inquietantes.
(José Lezama Lima).

JEAN-ROBER IPOUSTÉGUY (1920-2006) / ¿PODRÍAN SER LOS VIVOS QUE ESTÁN MUERTOS?

Cada día que amanece es un día más triste en este país, por eso sobran explicaciones excepto para seleccionar las obras cuyo lenguaje formal mejor se acomodan a su papel de vehículo transmisor de estados de ánimos y sensaciones.
Pues al fin y al cabo, cuando las palabras se aplican a las artes visuales, decía John Berger, tanto unas como otras pierden precisión. Punto muerto.
A pesar de ello, hemos de hablar de la obra del francés IPOUSTÉGUY que Gillo Dorfles la considera una figuratividad truculenta y metafórica, y que con respecto a la misma podemos decir que el arte no sirve para explicar lo misterioso. Y sigue John Berger diciendo que lo que hace el arte es facilitar que nos demos cuenta de ello. El arte descubre lo misterioso. Y cuando se percibe y se descubre, se hace todavía más misterioso.
Pero estas piezas se compenetran con la España de hoy en el proceso geológico (diagénesis) que nos convertirá en rocas sedimentarias, para lo cual iluminarán nuestra existencia y las adoraremos como espíritus esclavos y fervientes. Si alguien piensa en Nietzsche que lo cite.
Las viejas se creían efebos,
los efebos metamorfoseados en ángeles
preparaban la caída.
(José Lezama Lima).

SERGIO SARONI (1935-1991) / YA SÉ QUE HACER CON EL GEMIDO

Quizás es excesiva la frecuencia con que este tipo de formulación artística aparece en este blog. Pero no es menos cierto que sin ella careceríamos de una presencia fundamental en los planos estético y cultural.
Pues cada una de sus realizaciones compone un friso global que completa todo un ámbito de existencia basado en la adherencia de aquello que se desprecia.
A todas esas rasgaduras, uniones y soldaduras bañadas en pátinas cromáticas en superficies preñadas, el italiano SARONI les confiere la poética de su más íntima fe en la materia y en cómo ésta se expresa en un lamento maldito o en un gemido, que deposita en ese montaje visual su historia o un destino perdido. Y si sabemos sentirla así, la entenderemos.
Es la tríada del colchón,
la marea y la noche.
Siento que nado dormido
dentro de un tonel de vino.
Nado con las dos manos amarradas.
(José Lezama Lima).

LUIGI PARZINI (1925-1998) / SE HA IDO LA LUZ

href=”https://goyovigil50.wordpress.com/?attachment_id=5254″ rel=”attachment wp-att-5254″> Las tramas turbias, informales, grávidas de texturas planas o rugosas que buscan ayuntamientos posibles e imposibles. Condensaciones y viscosidades que se interpenetran en unos espacios sombríos en un afán de creación sin luz que las confunda.
Conforme avanzamos en la contemplación de esta obra correspondiente a una impronta plástica muy determinada, comprobamos que la visión y propósitos de la pintura en una época concreta del siglo XX estaban sometidos a un auto-examen que se debatía entre los fenómenos de agotamiento exterior y los interiores no suficientemente deseados.
El italiano PARZINI laboraba dentro de esa tesitura, en una tensión que después no se desbordaba, sino que se remansaba otorgando a la superficie el silencio de sus victorias y fracasos. Son pinturas difíciles de ver, que requieren no formular hipótesis ni oficiar de brujo, puesto que en algunos casos son más que hallazgos fortuitos e inertes y en otros, por el contrario, carecen de ofrendas.
El libro de su victoria
tiene las hojas calcinadas
para que nadie conozca
el secreto de la humillación final
sino el aullido de la desolación,
la ciega paciencia de la muerte.
(José Lezama Lima)

AGENORE FABBRI (1911-1998) / ¿ES LO ÚNICO QUE VE?

Existe una crueldad que domina, que manipula pautas y continuidades, que se esconde en la forma, que se estira en el lenguaje, que inspira como sería el mundo sin su aporte de belleza y brutalidad.
El italiano FABBRI, con un instinto a toda prueba, lo ha entrevisto y ha estructurado su obra conforme a esas premoniciones, que son por su concepción unos hallazgos inauditos.
¿Para qué la piedad, ya gastada y diluida en aquellas imágenes patéticas y deplorables? Redescubramos su antítesis, la que es la agonía de cada día, pues estos animales son nuestro sosias, que a su vez se dividen entre víctimas y verdugos.
Y si lo ha conseguido es porque esta sintaxis escultórica está concebida con una eficacia inapelable, sólida e insustituible. Es como su si producción hubiese aglutinado todas las verdades decisivas de la estatuaria, verdades que no rehúyen, al surgir, lo que tienen de inexorabilidad.
Si la muerte es una sombra,
la inmortalidad es una sombra
que brota incensantemente del cuerpo.
Aquel que mensura el aire,
puede vivir en la muerte y morir en la inmortalidad.
(José Lezama Lima).

RAFAEL BLASCO CISCAR (1987) / NO VOY MÁS ALLÁ DE ESE ÁRBOL

href=”https://goyovigil50.wordpress.com/?attachment_id=5236″ rel=”attachment wp-att-5236″> No es el primer artista que toma un ser de la naturaleza y lo transforma en un elemento plástico, en una escultura icono que conduce el ritmo de la visión sobre otros cauces.
Y esos cauces, tratando de gratificar una opción creativa que a todos nos sirve de amparo, delimitan el curso de una mirada interior sobre la posibilidad y el acontecimiento, y otra exterior sobre la escenificación de la forma en un determinado espacio -para que haya una fusión neutral-.
Por encima de todo ello el valenciano ha utilizado metafóricamente un mismo signo, lo ha elevado para que imponga su designio y le ha acotado una función y significado entre el pensamiento y la sensación medioambiental. Y ha cerrado el telón.

El otorgamiento es la medida del secuestro,
aquello que fue como un regalo de la melodía,
fue como una suspensión en medianoche.
(José Lezama Lima).

TERESA MARGOLLES (1963) / LOS CADÁVERES VIVEN PARA VER

En México, dadas las vicisitudes de estos últimos años, la muerte es como un umbral que se atraviesa a cada paso, en cualquier momento y circunstancia, hasta sentir su lenguaje, el coloquio con el que se explica, la crueldad que exhibe y el cansancio de su indiferencia. Ahora ha perdido parte de su carácter festivo cuando de un culto a un refugio seguro se está haciendo barbarie y se entremezclan los ritos del reverso.
Ante tal fuente de preguntas sobre la tierra, y ya apartados los círculos de sangre o depositados en un paredón, es cuando la mexicana MARGOLLES, experta taxidermista y disecadora, artífice de una artística labor con cadáveres y restos humanos, reactualiza una visión tanto física como conceptual de unos valores plásticos que obtienen su semántica de la misma idiosincrasia de la que tratan de huir cuando estaban vivos.
Éstas son sus huellas y pruebas palpables, sus cartas de presentación e identidad, su pasada vida e historia, su forma de responder a nuestra mirada, que no ceja en rechazar la interrogación porque tienen la respuesta tan cerca que la pueden tocar con la mano.
Y si mientras estamos vivos somos arte, también podemos serlo cuando estemos muertos y con ganas de hablar como una obra de arte.

Acaricio el nuevo monstruo,
después, ya me acostumbro,
y lo veo caminar
hacia el oeste del abismo con pinares.
(José Lezama Lima).

NAHUM ZENIT (1947) / ME VISTO PARA CUANDO ME LLEGUE

Una tradición mexicana que se renueva día a día, que es un culto a la muerte con tequila, humor, irreverencia, veneración y narcisismo.
La obra de ZENIT, por consiguiente, es, partiendo de esa tradición, la confluencia de símbolo, cultura indígena, etnia y contexto plástico. Y desarrollo de un marco estilístico significante que manifiesta la transgresión de lo implícito de un código para el descanso en paz de las conciencias.
No es un sentido pictórico encuadrado en el regodeo de lo obsceno ni hay un desatado quebrantamiento en la resolución cromática y configurativa de la representación. La formulación, por el contrario, guarda sabiamente los límites y las referencias de una estética muy mexicana, a la que hace guiños sediciosos de una realidad vivida sin tregua y en constante acoso.
Además de que no cae en el engaño de lo fácil, sus autorretratos son los reyes y protagonistas de la fiesta, pues sí acierta a precisar que se vea en ellos y sus máscaras una historia y la desdicha de un sueño colectivo. El árbol y el falo
no conocen la resurrección,
nacen y decrecen con la medialuna
y el incendio del azufre solar.
Los dos cuerpos ceñidos,
el rabo del canguro
y la serpiente marina,
se enredan y crujen en el casquete boreal.
(José Lezama Lima).

DAMIÁN HIDALGO BULTÉ (1971) / NO ENCENDER

Al cubano HIDALGO no le sirven otras piruetas metafóricas más que las que tienen una luz apagada y encendida por las velas, porque éstas tienen otros propósitos sean devastadores o protectores. Si busca alimentar su obra gracias a ellos, es su quehacer el que está en juego al reunir, sin equivocarse, las piezas que necesita.
El hecho de que su microcosmos sea una continuación poética de su intimidad y ésta se configure con cirios, nos conduce a una visión sobre una realidad que piensa en sí misma en relación con los medios de que dispone y con las ansias en las que no confía.
Quizás lo más primordial para este artista es que la imaginación plástica no le traicione, que sus confidencias, a la luz inversa de bujías que no mienten, sean leales y vayan creando esos recipientes visuales en los que depositar rastros de vida aunque sea con una muerte escupida.
Una eternidad sucia, confundida, que da tropezones en la ley matinal
y se reconoce y se come a sus hijos,
como el caballo de la noche
que relincha sin tregua.
(José Lezama Lima).

GERARD ELLIS (1976) / NO PIENSO EXPLICAR NADA

Decía Gillo Dorfles que hay un hecho importante en la existencia de la combinación de medios físicos y tecnológicos en nuestra época, porque contribuyen decisivamente al deseo de liberarse de la sujeción a técnicas y poéticas ya conocidas. Es, insiste, un fenómeno que no debe tomarse a la ligera, porque me parece que constituye el preludio de una renovación de muchos lenguajes artísticos en el presente y en el futuro. Futuro, añado, en el que hoy ya estamos.
El problema, frecuentemente, es que este tratamiento, dentro del arte contemporáneo, si no se hace comprensible y accesible a una parte importante del público, éste expresará su indiferencia y hasta rechazo.
En el caso del dominicano ELLIS, su obra, en la que se detecta su maestría como ilustrador, recurre a aquellos procedimientos y medios que le hacen transmitir la construcción en el soporte de una magia voladora plagada de signos, filigranas, caos, iconos, llegando a conformar un mundo estructurado o desestructurado, según el enfoque,en el que tiene lugar evocaciones, presentimientos, traumas, confusiones, percepciones y premoniciones que están albergadas en nuestro interior y que a cada minutos nos asaltan.
Su intuición y calidad dibujística y cromática trazan, combinando referencias y connotaciones plásticas, culturales, infantiles, antropológicas y sociales, un amplio muestrario de escenarios y remembranzas, tanto remotos como próximos, íntimos como exógenos. Al fin, un reclamo para seguir mirando lo que se va filtrando.
La mitad de la noche
pesa más que su silencio.
(José Lezama Lima).