Pobres «caballitos de feria» disecados y preservados para divertimento y asombro del personal. Han pasado del abandono y la marginación a formar parte del mercado artístico internacional. ¿O es que os utilizan para implicarnos en una trascendencia metafísica o en una simbología del destino, ya sea animal o humano o ambos a la vez? ¿O es que hay una semántica en todo ello, incluso en lo pintado, que hemos de descifrar?
Si el brasileño MIZAEL intenta hacernos llegar el canto a un nuevo paradigma, se ha quedado corto y sin pensárselo bien. Ni lo vemos ni tampoco lo esperábamos, la verdad sea dicha. Y, por tanto, la muestra no da para ni para un escaparate.
Ahora bien, alguien proclama que el arte contemporáneo es eso y mucho más. Pues de ser así, nadie podría oponerse a lo contrario, es decir, decretar que no llega a eso ni mucho menos y hacerlo con la misma autoridad y legitimidad.
Bueno es saber que los vasos
nos sirven para beber:
lo malo es que no sabemos
para qué sirve la sed.
(Antonio Machado)