TERENCE CARR (1952) / SON NUESTRA SALVACIÓN

  • Jugamos con una hipótesis, que en el caso de la obra del keniata CARR sería la de una voluntad como facultad consciente, racional y autónoma que ha dado lugar a una voluntad inconsciente, irracional y lúdica.
  • Y es que como señalaba el francés ARAGON, hay que encontrar una imagen que anule el universo entero. O unas entidades que mientras lo anulan lo festejan, incluso le dan voz y meditación exigiendo ser una creación pura del espíritu.
  • Estas piezas son fruto de dos estados, a los que aludía Breton, el del sueño y la realidad, aunque no podamos saber hasta donde llega la realidad o donde deja de operar el sueño.
  • Sé de tu presencia eterna
  • porque creo en la gracia perenne de los sueños
  • en las verdades ocultas de los símbolos
  • (Odalys Hernández)

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