Yo, como italiano, le digo a Paul McCarthy que no se ha perdido en nuestra cultura la auténtica percepción de la existencia; ni siquiera la oculto, al contrario la muestro como prueba de ese juego fascinante que es el fin de la misma volviendo a la vida.
Y si, según él, lo único que hacemos es vagar por lo que nos parece que es la realidad, yo merodeo por la construcción de sus referencias, crónicas y llamadas desde otras reseñas y relaciones.
Que, además, no soy consciente de que estoy vivo, me increpa, pues estoy muerto, sin embargo, existo, siento, respiro, y comparto.
LONGOBARDI, perteneciente a la transvanguardia, nos sorprende con la idea puesta y ya dormida, con la siesta plácida del que no se arriesga y se salva de la ingravidez del averno. Él está aquí para eso, para que el descanso eterno se vaya con incienso y con…
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